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San Martín de Porres o Un brote de Hispanidad
De Fr. Salvador Velasco, O. P.
Ediciones Castellanas

Martín Porres (1579-1639) fue hijo de un noble caballero burgalés y de una pobre panameña. Muy niño, va con su padre a Guayaquil, donde aprende a leer y a escribir, y unos años más tarde vuelve a Lima, su patria, donde aprende el oficio de barbero y sangrador; pero mal avenido con la navaja y la lanceta, aunque luego supo manejarlas diestramente toda su vida, tomó el hábito de donado dominico en el convento de Lima. Aquí termina su historia externa y empieza la de sus aventuras míticas. Pobre, nunca quiso tener más que un hábito de grueso cordellate y una túnica interior de tosca jerga; humilde, encontraba su delicia en que le llamasen mulato, hipócrita y engañador; penitente, se alimentaba de raíces, vestía cilicios de acero con agudas puntas, y se daba disciplina tres veces cada noche, una con cadenas de hierro, otra con látigo de cuero, y la tercera con varas de membrillo. Por la noche pasaba por el claustro azotándose y cuatro ángeles le acompañaban con antorchas. Los ojos se le iban tras los crucifijos y a veces se lanzaba en alto, volando hacia la imagen de Cristo y arrimaba la cara a su pecho.

21x15cm
244 páginas

 

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